Enciclopedia explicativa de dificultades bíblicas

ISBN: 9788472286363
Enciclopedia explicativa de dificultades bíblicas

Vila Ventura, Samuel [Ver otros libros del autor]

ISBN: 978-84-7228-636-3

En las Sagradas Escrituras hay muchos pasajes y cosas difíciles de entender.

Y es frecuente que los creyentes sencillos, ya sea porque tropiezan con ellos en su lectura personal de la Biblia o porque les son presentados como sorna por los incrédulos, se hacen preguntas sobre los mismos que pueden incluso convertirse un escollo para su fe.

Y muchos acuden a sus pastores haciéndoles preguntas sobre [...]
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Descripción del libro
La obra es un conjunto de "preguntas" y "respuestas" a todas las cuestiones difíciles o aparentemente contradictorias de la Biblia, recopiladas por el autor, Samuel Vila, de manera práctica a lo largo de la experiencia de su vida.

Y la mejor manera de explicar como está estructurada funciona esta obra es con un ejemplo típico:

Pregunta: En Génesis 1:31 leemos: “Y vio Dios todo lo que había hecho y he aquí que era bueno en gran manera”. En cambio, en Génesis 6:6 encontramos: “Y se arrepintió Jehová de haber hecho al hombre en la tierra, y le dolió en su corazón”. ¿Cómo puede reconciliarse este texto con la declaración de Malaquías 3:6: “Porque yo Jehová no cambio” y la de Santiago 1:17 que dice: “En el cual no hay mudanza ni sombra de variación”?

Respuesta: El primer pasaje declara la satisfacción de Dios en su obra antes de que el mundo quedara contaminado y afeado por el pecado. Cierto, la creación en su prístina pureza es bella y placentera, sobre todo si, como se deduce de Génesis 2:19-20 y Romanos 8:19-20, las mismas razas animales no se atacaban unas a otras, sino que se alimentaban de cuerpos muertos, tal como será en el tiempo del Milenio. (Isaías 11:6 y 65:25.)

Los que hacen la objeción no se fijan en que Génesis 1:31 es la primera declaración que hace Dios inmediatamente después de haber creado al hombre en su estado de inocencia, y que entre la primera y la segunda habían transcurrido dos mil años, o más, y las circunstancias del mundo eran enteramente diferentes, a causa del pecado.

El mismo argumento es válido en muchos otros pasajes de la Biblia en los que el Dios inmutable parece cambiar, y en efecto, cambia de actitud, no de propósito y de mente, a causa de la actitud de los hombres. No es Dios quien cambia, él es siempre el mismo, justo y recto, pero si el hombre cambia de actitud y de mente, encuentra a Dios diferente; no por ningún cambio de parte de Dios, sino porque el cambio ha ocurrido en el hombre mismo.

El segundo pasaje el de Santiago, según figura en la versión de Reina-Valera 1960, es simplemente un problema de traducción y es aclarado en versiones y revisiones posteriores, como la NVI que traduce: “donde está el Padre que creó las lumbreras celestes, y que no cambia como los astros ni se mueve como las sombras”. O la Reina-Valera Revisión 1977 que traduce: “el Padre de las lumbreras, en el cual no hay fases ni períodos de sombra”. Este es en realidad el sentido del texto griego, y con ello queda mucho más clara la figura que Santiago emplea.

La obra completa con sus correspondientes índices que facilitan la consulta y permiten encontrar en poco tiempo la respuesta a la cuestión que se busca.

 
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AutorVila Ventura, Samuel
Idiomaes