Envío gratis España (península), USA, México. Resto a partir de $59,99
Cart
Toggle Nav

Los Hugonotes. Un camino de sangre y lágrimas

Descargar previa

ISBN: 978-84-8267-474-2

La existencia de los llamados HUGONOTES y su lucha sangrienta por la Reforma religiosa en la Francia del siglo XVI es conocida por casi todos aquellos se han visto obligados a doblar los codos para bucear en las páginas de cualquier texto educativo de historia de Europa. O de muchos otros que, sin recurrir a la lectura, han contemplado en las pantallas la excelente producción cinematográfica del guionista y director francés Patrice Chéreau LA REINA MARGOT, en la que una radiante Isabelle Adjani interpreta magistralmente a Margarita de Valois, para la cual, en plenas guerras de religión, su hermano el rey Carlos IX, y su madre Catalina Medicis, concertaron matrimonio con el rey hugonote de Navarra, Enrique de Borbón, en un intento de acabar con las luchas entre católicos y protestantes.

Pero lo cierto es que cuando uno trata de profundizar en el tema, se encuentra con la sorpresa de que, por razones misteriosas, la información que sobre e! mismo se facilita, aún en las fuentes más prestigiosas, es nula o mínima.

FÉLIX BENLLIURE ANDRIEUX busca llenar ese vacío histórico. Para ello ha viajado a los escenarios geográficos y ha hurgado minuciosamente en archivos, bibliotecas, museos y templos. El resultado es un trabajo excepcional de investigación histórica que cubre todo el proceso de la Reforma en Francia, aportando muchos detalles inéditos y desconocidos.

Sitúa al lector en el escenario de las guerras de religión en la Europa del siglo XVI, describe con detalle los horrores de aquella noche trágica del 24 de Agosto de 1572, conocida como «Matanza de San Bartolomé», - una carnicería en la que perdieron la vida casi cien mil protestantes hugonotes y que repugna a muchos historiadores,- prosigue con la promulgación del Edicto de Nantes en 1598, su revocación por Luis XIV en 1685, y termina con a Revolución Francesa y su declaración enfática de que «Todos los ciudadanos son iguales delante de la ley».

Una obra científica y documentada, pero de fácil lectura. Útil para toda persona interesada en temas de historia y, en especial, por la libertad religiosa. Su propio autor dice al respecto: «Me propongo ser narrador antes que juez y dar a conocer una historia antes que hacerla hablar a favor de una teoría... los objetivos que pretendo alcanzar en el lector son despertar en él una aversión profunda contra toda persecución religiosa, sin importar el nombre ni el pretexto y una defensa a ultranza de la libertad de pensamiento y de creencia dentro de los límites del derecho común.»
Leer más
Formatos disponibles
Libro Impreso
13,29 US$
Precio especial 13,29 US$ Precio habitual 13,99 US$
Envío gratis USA, España (peninsula), México
 
Otras opciones de compra






Al inicio de la reforma religiosa emprendida por Martín Lutero en Alemania se le suele atribuir una fecha: 1517. En el curso de ese siglo XVI la Reforma prendió y se extendió por varios países de Europa: Inglaterra, Alemania y los territorios de Escandinavia. En la Europa de origen latino, Francia, Italia, España y Portugal, la Reforma encontró mayores dificultades.

En el tercer tomo de su monumental HISTORIA DE LA HUMANIDAD, traducida al castellano por Nicolás Salmerón y Fernández de los Ríos y publicada en Madrid en 1881, el historiador y filósofo belga François Laurent cuenta que Francia no podía simpatizar con los reformadores porque su genio era el de la unidad política y religiosa.

El siglo XVI tenía por divisa: «Un Dios, un rey, una religión», la católica. En un Edicto de 1567 acerca de los funcionarios de la judicatura, proclamado como base de la monarquía, figuraba esta máxima: «Así como por la Providencia divina no hay más que un sol y un solo rey en nuestro reino, tampoco debe, por análoga razón, haber en él más que una sola religión»

Esto, sin embargo, no logró detener la entrada, expansión e influencia del protestantismo en el país galo. Francia era católica por necesidades políticas, no por las creencias, como España, que dio al catolicismo grandes caudillos en las luchas contra el protestantismo, como los reyes Carlos V, Felipe II, y el fundador de la Compañía de Jesús, Ignacio de Loyola.

La persecución contra los protestantes franceses no tardó en llegar. Las pasiones religiosas, exaltadas hasta el frenesí, dieron lugar a una especie de guerras civiles, llamadas de religión, parciales e intermitentes que duraron unos 36 años, desde 1562 a 1598.

Uno de los episodios más sangrientos registrados en aquellas guerras de represión desatadas por católicos franceses contra hugonotes protestantes ocurrió en la llamada «Noche de San Bartolomé» o «matanza de San Bartolomé», que tuvo lugar el 24 de agosto de 1572 y que Benlliure explica con detalles en el segundo capítulo de este libro.









Dice el autor que «cuando el sol se levantó el 24 de agosto habían muerto asesinados unos veinte mil hugonotes. En las calles todo era un tumulto impresionante, desorden y carnicería; arroyuelos de sangre corrían por las calles; cadáveres de hombres, mujeres y niños estorbaban delante de las puertas... el populacho corría detrás de los asesinos que mutilaban a los hugonotes, les arrastraban atados con una cuerda por el barrizal y la sangre, para ser también partícipes de esta fiesta de caníbales».







Los historiadores no se han puesto de acuerdo sobre el número de protestantes franceses que fueron asesinados en la noche de San Bartolomé y en varias ciudades del país. Los cálculos varían entre 70.000 y 100.000.







Laurent apunta directamente a los culpables. Dice: «Con la historia en la mano respondemos que la matanza fue predicada allí donde no se debía oír sino palabras de caridad». Más adelante insiste el prestigioso historiador: «Los franceses no fueron, a decir verdad, sino el instrumento de la Iglesia; y no es la mano que hiere a quien la Historia debe perseguir con sus maldiciones, sino al que inspira el crimen».

El escritor, político, estadista y elocuente orador Emilio Castelar se lamenta en el cuarto tomo de su magnífica obra LA REVOLUCIÓN RELIGIOSA, publicada en Barcelona en 1883, de lo pronto que se olvidan estos dramas de la Historia.

En efecto. He podido comprobarlo. He consultado las Enciclopedias que ocupan anaqueles especiales en mi biblioteca y el olvido es absoluto o casi absoluto. La Enciclopedia de la Revolución Francesa, dirigida por Diderot y D ?Alembert, edición de 1772, no contiene ni una sola línea sobre la matanza de hugonotes en Francia. El Diccionario Filosófico de Voltaire, contemporáneo de Diderot y d ?Alembert, tampoco menciona el hecho. La Nueva Enciclopedia Larousse le concede exactamente tres líneas en el tomo V. La Enciclopedia Británica le dedica columna y media. La más generosa es la Enciclopedia Espasa. En página y media de texto resume las guerras que padeció Francia en menos de un siglo por cuestiones religiosas y políticas, hasta que el siglo XIX, con sus corrientes progresistas, puso fin al crimen y a la locura.









El ensayista e historiador norteamericano Harold Fuller, en un breve libro titulado Recordando a los hugonotes, dice que la sociedad actual ha olvidado esta página negra de la Historia y muy pocos escritores se atreven con el tema.







Es para mí un orgullo constatar que uno de esos pocos escritores es el español Félix Benlliure, que inició esta obra como una tesina que presentó en la Facultad de Teología Protestante de España para la obtención de un postgrado. El tema le tenía entusiasmado, le fascinó y le arrebató. Decidió profundizar en él. Ante la carencia de material en castellano decidió utilizar sus conocimientos del francés, idioma de la madre, y acudió al país vecino en busca de información. Sus investigaciones se prolongaron a la literatura inglesa, idioma que también domina y el resultado es esta obra ejemplar, única en su género.

Con la modestia e imparcialidad que le caracterizan, Benlliure advierte: «No quisiera que nadie buscara en este trabajo un espíritu sectario para sublimar un sistema. Me propuse ser narrador antes que juez y dar a conocer una historia antes que hacerla hablar en favor de una teoría».

Uno de los censores encargados de enjuiciar el trabajo para la concesión del postgrado y a la vez corrector del primer texto, el Dr. Bernardo Sánchez, emitió este juicio al justificar la calificación de sobresaliente otorgada al trabajo de Benlliure: «El autor ha viajado a los escenarios geográficos que enmarcaron las gestas de la evangelización de los pueblos galos; ha hurgado minuciosamente en los fondos editoriales, en archivos, en museos, en templos; ha entrevistado a descendientes directos de los santos inmolados, ha fotografiado retratos, escenas, símbolos, lugares, personas, para lograr enriquecer así su magnífico texto. La lectura engolosina y cautiva desde el principio hasta el final». Totalmente cierto.

Benlliure estructura su hermoso libro en cinco capítulos y dos apéndices. El primero hace referencia a la situación religiosa en Europa, el segundo y el tercero tratan acontecimientos que tuvieron lugar en el siglo XVI. Lo más estremecedor de este relato, el vertiginoso descenso de la maldad humana a las profundidades del horror, es la descripción que hace Benlliure de la matanza padecida por los hugonotes en aquella noche sin fin. El encanto estilístico del autor se mezcla con la caída emocional que hace padecer al lector.









El cuartocapítulo de la obra, que se inicia con la promulgación del Edicto de Nantes y concluye con su revocación, abarca los dos últimos años del siglo XVI y se prolonga hasta quince años antes de que concluya el XVII. Aquí Benlliure ejerce de historiador escrupuloso. El autor es consciente de que a la Historia incumbe ilustrar a los pueblos acerca de la trascendencia de sus actos, aunque algunos de ellos hagan retroceder a la posteridad con espantoso sacrilegio. El Edicto de Nantes abrió una nueva era para Francia y para la humanidad. El protestantismo, señala Benlliure, fue un paso hacia lo porvenir, hacia el progreso. La Iglesia oficial dejó de pensar en destruir por la violencia a los seguidores de la Reforma y se comprometió a vivir con ellos sobre una base de igualdad.







Al parecer, y según añade Benlliure en otro lugar del libro, aquella tregua no fue idílica ni completa. «El Edicto de Nantes –escribe– no concedía la libertad religiosa, ni siquiera la simple tolerancia, como la entendemos en nuestros días, se trataba de un tratado de paz entre dos pueblos rivales que vivían en la misma nación.» Sin embargo, peor fue la gran tragedia que costó enormes derramamientos de sangre y muchas lágrimas, con la revocación del Edicto de Nantes, que Luis XIV firmó el 18 de octubre de 1685 y que debe considerarse como el día más nefasto en la historia de Francia».

En el quinto capítulo de la obra, el autor nos lleva de la mano hasta las postrimerías del siglo XVIII, con la firma del Edicto de Tolerancia por parte de Luis XVI.

En este capítulo Félix Benlliure destaca el permanente combate para que los protestantes sean libres de una vez en el interior de un siglo problemático. Escribe con serenidad y profundidad sobre este siglo, llamado el de la ilustración, en los albores de una fiebre revolucionaria que se extendería por toda Europa hasta mediados del siglo XIX.

Por las páginas producidas por Benlliure en esta parte de la obra desfilan personajes históricos tales como Claude Brousson, Montrevel y Baville, Villars, Luis XIV, los pastores Desubas y Rochette y otros.

El interés del autor por estos episodios crueles de la Historia de Francia se comprende mejor si se tienen en cuenta sus vinculaciones con el país vecino al nuestro. Es hijo de padre español y madre francesa.

Obtuvo una diplomatura en Teología tras años de estudios en el Institut Biblique Européen de París. Una vez instalado en España dividió su tiempo entre el pastorado, la enseñanza y la literatura. En este campo ha destacado como traductor de libros del francés y del inglés. Además ha escrito obras sobre diferentes temas y colaborado con artículos publicados en revistas de España, Francia, Inglaterra y Estados Unidos.









La lectura, los libros, han priorizado los años de Benlliure. En ellos su perfeccionamiento ha visto siempre un espacio de luz que ha iluminado las trivialidades de la vida diaria. Porque con las letras de la literatura entra en nosotros un mundo que sin su compañía jamás habríamos llegado a descubrir.

Las páginas de LOS HUGONOTES se cierran con dos apéndices: Uno sobre los reyes de Francia y otro sobre las guerras de religión. El autor ofrece una relación de nueve reyes franceses implicados en las persecuciones de los hugonotes. Ocuparon el trono desde el año 1515 hasta 1793. Fueron reyes absolutistas –«el Estado soy yo»–, despóticos, representantes de una monarquía que se consideraba señora y dueña única de sus súbditos.

En el tratamiento que da a las guerras de religión Benlliure procede con más detalles. Describe los ocho períodos cruentos y sanguinarios que se iniciaron el 1 de marzo de 1562 y concluyeron el 2 de mayo de 1598 con el tratado de Vervins. Una frase tremenda, tremendamente cruda y realista concluye las reflexiones del autor sobre las guerras de religión: «¡Lástima que la humanidad haya tenido que conquistar el principio de libertad religiosa por medio de baños de sangre y sobre montones de ruinas!».

Los dos partidos religiosos que ensangrentaron Europa, la Reforma y el Vaticano, se acusan recíprocamente de la responsabilidad de estas desgracias. La lucha que ha dividido a los combatientes divide también a los historiadores. ¿Hasta cuándo? ¿Y de qué sirve tanta polémica? ¿Qué importan las necedades de unos y las disputas de otros? Es hora de ocuparse de los vivos y dejar en paz a los muertos. Imploremos al Eterno que la sangre derramada en las guerras de religión puedan servir de aviso y de escarmiento a los seres humanos en la ruda carrera de su perfeccionamiento.





Información adicional
ISBN 9788482674742
Autor Benlliure Andrieux, Félix
Encuadernación Rústica fresada
Idioma es
Páginas 288
Medidas 13 x 20 cm