Schlink, Basilea

Schlink, Basilea
Nació en Brunswick (Alemania). Estudió en la Academia Froebel de Kassel y en Berlín.

Durante casi 20 años (1926-1945) estuvo al servicio de Dios en diferentes puesto: como directora de la obra juvenil de una misión urbana; como maestra en una colegio bíblico; como presidente de la División Femenina del Movimiento Alemán de Estudiantes Cristianos; y como conferenciante para una sociedad misionera para los musulmanes. Aunque el régimen nazi sospechaba de sus actividades cristianas de estudio bíblico, no lograron suspender sus labores.

En 1947, junto a Erika Madause, fundó la Hermandad de María en la ciudad de Darmstadt, en una pobreza extrema, que, al principio, se ganó la hostilidad de gran parte del mundo protestante alemán, en cuanto representaba una visión católica de la vida cristiana. Obtuvo el apoyo del pastor metodista Paul Riedinger. La comisión fundamental de la hermandad era el ministerio de la oración y la proclamación del Evangelio. La hermandad, dice, en esencia es: Una vida en comunión basada en la diaria contrición y el arrepentimiento a la luz de Dios; una comunión de amor arraigada en el amor de la novia para Jesús; un tipo de discipulado que envuelve una completa dependencia de Dios a lo largo de los senderos de la fe; ;una vida de oración, de adoración y de sacrificio”.

La comunidad se desarrolló con gran rapidez: en 1947 había siete hermanas; en 1952, eran 58; en 1954, 66. Después se extendió a varias partes del mundo, en especial Israel.

En mayo de 1953 visitó al Papa Pío XII, para expresarle sus deseos de unidad, basados en la Biblia y no en la institución romana. Ha viajado, también, por casi todo el mundo, desde la India a Estados Unidos. En 1970 estuvo en la isla de Timor (Indonesia), durante el curso del avivamiento que allí tuvo lugar.

Ha escrito un centenar de obras, entre libros y folletos, en los que desarrolla el tema del llamamiento de Dios al arrepentimiento, el juicio de Dios y su misericordia; el amor devoto a Jesús y el papel de Israel en el plan profético de Dios. Sus libros han sido traducidos a más de sesenta idiomas.

Trató de fomentar un cristianismo auténtico entre protestantes nominales y católicos. Con el fin de evitar prejuicios y acabar con los existentes, adoptó el nombre de María, madre de Cristo, para su comunidad religiosa, para hacer ver la creencia protestante en María, pero sin considerarla, en ningún caso, mediadora de la salvación, sino un ejemplo de ella.

“Cuando aceptamos a Jesús como nuestro Salvador y Prometido, es como si hubiéramos entrado en una nueva tierra maravilloso,y mientras más penetramos en ella, más grandes son los esplendores y los tesoros que descubrimos” (Encontré..., p. 15).

Partió para reunirse con su Señor y Salvador a los 97 años de edad, en el año 2001, en la Casa de la Hermandad fundada por ella en Darmstad, Alemania.

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