Drummond, Henry

Drummond, Henry
Nació el 17 de agosto de 1851 en Stirling (Escocia). A los nueve años de edad tuvo su primera experiencia religiosa de conversión.

Estudió en la Universidad de Edimburgo, y todo tipo de libros que cayeron en sus manos. No he buscado los libros, éstos me han buscado a mí, dijo, y añadió: “He aprendido más de los libros que de mis profesores”. Como era práctica común de los estudiantes de teología escoceses, pasó un semestre en la Universidad alemana d Tubinga.

En 1873 él, James Stalker (v.) y otros, invitaron a D.L. Moody (v.) a reunirse con los estudiantes universitarios de Edimburgo. Iba a ser el comienzo de una larga amistad con el evangelista americano y la ocasión de una nueva meta para su vida: ser evangelista.

En 1884 fue nombrado profesor de Ciencias Naturales en la Universidad de Glasgow, aunque su entusiasmo giraba en torno al Evangelio, por lo que ejerció una gran influencia cristiana en varias generaciones de estudiantes. Visitó Australia (1887) y Norteamerica (1890), predicando en todo momento. Fue un vigoroso evangelista mediante cuyo ministerio muchas personas y estudiantes fueron ganados para la fe.

Los distintos capítulos que componen su famosa obra La ley natural en el mundo espiritual vieron primero la luz en una serie de artículos periodísticos para el Clerical World. Animado por la relativa buena acogida que tuvieron Drummond los coleccionó en forma del presente libro y envío el manuscrito a un editor londinense, el cual se lo devolvió con una negativa. Probó con otros editores para encontrarse con la misma recepción; hasta que en 1883 la casa Hodder aceptó publicar la modesta cantidad de mil ejemplares. Esto fue en abril, en julio fue necesario imprimir una segunda edición. Lo mismo se repitió en septiembre, octubre y noviembre. A la muerte de su autor se habían vendido 119.000 ejemplares y traducido al francés, alemán, holandés, noruego y español. Tal fue su éxito inesperado.

Drummond quería demostrar la identidad que existe entre las llamadas leyes naturales y las espirituales, escogiendo una serie de fenómenos coordinados llamados leyes en un sentido no sistemático, y los usó para ilustrar ciertas fases en la vida espiritual del hombre que tienen un parecido y guardan una estrecha relación analógica. Drummond mantiene que la ley espiritual y la ley natural son una y la misma, que las mismas leyes que gobiernan las formas más elementales de la vida orgánica son idénticas a las que gobiernan la vida espiritual de la especie humana.

Quiso mostrar la manera de traducir la teoría científica de la evolución a las ideas cristianas. Para ello escribió otro libro: The Ascent of Man (El orígen del hombre, mayo 1894). En éste trabaja con la hipótesis de la evolución en un intento de reconciliarla con el cristianismo ortodoxo. “La evolución -escribe- es la historia de la creación contada por quienes mejor la conocen”. “Evolución y cristianismo tienen el mismo Autor, el mismo fin, el mismo espíritu. No hay rivalidad entre estos procesos”.

Esta teoría no fue bien recibida por muchos y rechazada por la mayoría. La Asamblea General de la Iglesia Libre de Escocia -de la que era miembro- , discutió sus tesis bajo la acusación de herejía en 1895, de la que se escapó por cuestión de votos.

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