Bonino, José Miguez

Bonino, José Miguez
Nació en Rosario de Santa Fe (Argentina). Estudió en la Facultad Evangélica de Teología de Buenos Aires (1943-48), en Candler School of Theology (Atlanta, EE.UU.) y en el Seminario Teológico Unión de Nueva York (1958-60). A los doctorados obtenidos durante sus estudios añadió el recibido honoris causa en 1980 por la Universidad Libre de Amsterdam (Holanda).

Miembro de la Iglesia Metodista ha sido pastor de varias congregaciones de su denominación y superintendente de distrito de la misma. Profesor de teología dogmática en la Facultad Evangélica de Teología de Buenos Aires, fue asimismo nombrado Presidente de ella (1961-70). Más tarde director de estudios de postgraduado en el Instituto Superior Evangélico de Estudios Teológicos de Buenos Aires.

Profesor visitante en el Union Theological Seminary de Nueva York (1967-68); en Selly Oak College de Birmingham (Inglaterra, 1975), en el Seminario Bíblico Latinoamericano de San José (Cosa Rica, 1977) y en la Facultad de Teología Protestante de la Universidad de Estrasburgo (Francia, 1980-81).

Fue Secretario ejecutivo de la Asociación Sudamericana de Instituciones Teológicas (1970-76). Durante el Concilio Vaticano II fue el único observador protestante latinoamericano. Ha participado en actividades ecuménicas y en las conferencias del Concilio Mundial de Iglesias en Nueva Delhi (1961), Uppsala (1968) y Nairobi (1975); y en las Conferencias de Fe y Constitución en Lund (1952), Lovaina (1971) y Ghana (1974).

Miembro de la Comisión de Fe y Constitución del WCC (Concilio Mundial de Iglesias, 1961-77) y del Comité Central (1968-75). En 1975 fue electo al Presidium del WCC.

Tradujo el grandioso Manual de historia de las doctrinas de R. Seeberg (v.).

Principalmente es conocido por ser uno de los iniciadores de la Teología de la Liberación, de confesión protestante. Comprometido con una ética política centrada en los pobres, a quienes la Iglesia en Latinoamérica debe prestar más atención como parte de su programa misionero. “Sólo en la lucha por la liberación de los pobres llegará la iglesia a ser la verdadera iglesia de Jesucristo” (La fe..., p. 191). Poco satisfecho con la teología académica europea, considera que mucho de la labor teológica científica se revela plena de presupuestos ideológicos. Abierto a una hermenéutica que supere el individualismo y entre en una “comunidad de interpretación”.

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