Bernardo De Claraval

Bernardo De Claraval
Teólogo y monje cisterciense nació en el año 1090, el castillo de Fontaines-les-Dijon (Francia), sus padres fueron Tescelin, señor de Fontaine y Aleth de Montbard, pertenecientes ambos a la alta nobleza de Borgoña. Educado con un cuidado especial porque aún antes de nacer un hombre devoto le había vaticinado un gran destino. Cuando tenía nueve años, Bernardo fue enviado a una famosa escuela en Chatillon-sur-Seine que seguía la antigua regla de San Vorles. Tenía gran inclinación a la literatura y se dedicó algún tiempo a la poesía. Ganó la admiración de sus maestros con su éxito en los estudios y no menos destacable fue su crecimiento en la virtud. El gran deseo de Bernardo era progresar en literatura, con vistas a abordar el estudio de la Sagrada Escritura para hacerla su propia lengua.

Ingresó en la Orden de San Benito y al frente de unos hermanos de hábito después fundó una nueva comunidad en el Valle de Absinthe, o Valle de la Amargura, en la Diócesis de Langres. Bernardo lo llamó Claire Vallée, de Clairvaux (Claraval), el 25 de Junio del año 1115, y los nombres de Bernardo y Claraval son inseparables desde entonces.

Bernardo defendió los derechos de la Iglesia frente a las intromisiones de reyes y príncipes. Compuso sabios y piadosos trabajos, que le han merecido el titulo de "Doctor de la Iglesia". Fundó ciento sesenta y tres monasterios en diferentes partes de Europa; a su muerte alcanzaban los trescientos cuarenta y tres. Fue el primer monje cisterciense inscrito en el calendario de los santos y fue canonizado por Alejandro III el 18 de enero de 1174. Escribió gran cantidad de obras, muchas de las cuales fueron de inspiración al reformador protestante Juan Calvino, así como a Lutero. De ellas podemos destacar, De amore Dei, donde San Bernardo muestra que la manera de amar a Dios es amarle sin medida, y da diferentes grados de este amor; De Grati‚ et Libero Arbitrio, en la que prueba el dogma ortodoxo de la gracia y libre albedrío de acuerdo con los principios de San Agustín; y sus homilías Sobre el Cantar de los Cantares.

En 1130 hizo una campaña a favor del papa Inocencio II, que tenía como rival al antipapa Anacleto. La victoria sirvió para que Inocencio colmara de favores a los cistercienses. Se opuso luego a las enseñanzas de Abelardo, logrando su condenación en el Sínodo de Sens y después por el propio papa. Uno de sus monjes, Bernardo Paganelli llegó a ser papa en 1145 con el nombre de Eugenio III, a petición del cual Bernardo predicó en gran parte de Europa a fin de reunir fondos para la Segunda Cruzada contra el turco. La Cruzada fracasó, pero la fama de Bernardo siguió en alza y nunca ha decaído.

Bernardo fue uno de los mayores talentos de la Edad Medía en la que brillaron tantos teólogos notables como Anselmo, Tomás, Alberto, Escoto y el propio Abelardo. Por su forma dulce de escribir y de predicar, fue llamado Doctor Mellifluus, Doctor que fluye miel. Mantenía correspondencia con numerosas personas de todos los órdenes: con políticos, con eclesiásticos y con gente del pueblo. También escribió una biografía del arzobispo irlandés Malaquías (1094-1148), que había contribuido grandemente a que la Iglesia de Irlanda se ajustase a las prácticas de la Iglesia de Roma. Algunos de los himnos que compuso se han traducido a varios idiomas y se cantan en la mayoría de las iglesias evangélicas, como p.ej. “Cabeza ensangrentada” y “Oh, dulce nombre de Jesús”.

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