Anselmo De Canterbury

Anselmo De Canterbury
AUTOR TRANSCRITO O CITADO EN “El Tesoro de David” DE C. H. SPURGEON

Teólogo y filósofo eclesiástico, nació el 6 de mayo de 1033 en Aosta (Piamonte), en el norte de Italia. Su padre Condulfo fue amante de diversiones y derrochador, por el contrario, su madre Emerbenga, era piadosa y entregada al cuidado de la casa y la familia. A los quince años quiso tomar el hábito de monje, pero fue impedido por su padre y la enfermedad de su hermano. Durante tres años estudió en Borgoña, Francia y Normandía, donde residía en el monasterio benedictino de Bec, cuyo prior era el famoso jurisconsulto Lanfranco, paisano suyo. A los veintisiete años se decidió por entrar en aquel monasterio, del que llegó a ser prior tres años después, gracias a su ciencia y virtudes. En 1093 sucedió a Lanfranco como arzobispo de Canterbury (Inglaterra), cargo que desempeñó hasta su muerte. Pasó muchos años en el continente, desterrado por su defensa de los derechos del Papa y por su esfuerzo en mantener a la Iglesia independiente del rey.

Anselmo fue el creador del sistema escolástico, perfeccionado luego por Tomás de Aquino. En su primer tratado de Deo uno et Trino se encuentra el famoso argumento ontológico para demostrar la existencia de Dios.

Basado en una antigua versión latina de Isaías 7:9, estableció como norma en su deseo de poner la erudición al servicio de la vida el lema lat. fides quaerens intellectum, la fe en busca de comprensión, entregándose al estudio de la gramática y de la dialéctica a fin de razonar más libremente sobre las verdades esenciales de la fe cristiana. De entre sus numerosos escritos, destacan dos como los más importantes para conocer su pensamiento: el Proslogion (Coloquio) y el Cur Deus Homo (Por qué Dios se hizo hombre).

En el Proslogion, Anselmo desarrolló su famoso "argumento ontológico" para probar a priori la existencia de Dios. Decía así: "Dios es el ser mayor que pueda concebirse. Ahora bien, algo que existe en la realidad es mayor que algo que existe sólo en la mente. Luego Dios tiene que existir en la realidad y no sólo en la mente, de lo contrario no sería el ser mayor que pueda concebirse." Anselmo creía que su argumento era suficiente para convencer incluso al necio de Sal. 14:1.

En el Cur Deus Homo, la más importante de sus obras por su contenido teológico, Anselmo intentó demostrar por la vía de la justicia estricta que hay razones suficientes para explicar por qué fue necesario que el Hijo de Dios se hiciera hombre y ofreciese a Dios un sacrificio de expiación que satisficiera al Padre. El argumento que desarrolló para probarlo, y que ha sido hasta hace poco el oficial, no sólo en la Iglesia de Roma sino también en la teología de los Reformadores, es el siguiente: «La injuria hecha al honor infinito de Dios por el pecado del hombre requería por parte del hombre una satisfacción equivalente, es decir, igualmente infinita. Ahora bien, sólo Dios tiene la necesaria dignidad infinita para satisfacer por una injuria infinita. Por consiguiente, el Hijo de Dios, igual al Padre en su naturaleza divina, tuvo que hacerse hombre para padecer en lugar del hombre y satisfacer cumplidamente por la injuria hecha al honor infinito de Dios».

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