Datos Biográphicos: N. en Estados Unidos. Realizó sus estudios en la Universidad de Michigan, donde se doctoró en Filosofía. Fue profesor de Antiguo Testamento en el Seminario Bautista General de Grand Rapids (Michigan), desde 1946 a 1975, así como decano del mismo desde 1952 a 1973.
Defendió la inspiración plenaria de las Escrituras y la necesidad del estudio reverente y académico de las mismas. La historia de Israel la encara desde el llamamiento de Abraham y no desde el Éxodo como es costumbre en muchos eruditos modernos. Su obra sobre los profetas bíblicos parte de la base de la continuidad de la profecía, la escrita y la anterior hablada, que responda con considerable evidencia. En lugar de concentrarse en los escritos, analizó a los profetas mismos como personas, hablando tanto de aquellos que escribieron como de los que no lo hicieron. “Eran hombres de especial grandeza —escribe—, varones de coraje; guías señeros que marcaban la pauta de lo que debía ser una creencia ortodoxa y de una correcta conducta a un pueblo que continuamente se descarriaba de la Ley de su Dios”.
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